No siempre tenemos un compañero o un profesor disponible, pero eso no significa que no puedas mejorar tu tenis. Entrenar solo es posible y, bien planteado, puede ser muy efectivo.

Una de las mejores herramientas es la pared. Busca una superficie lisa y suficientemente alta, marca una red imaginaria a la altura correcta y practica series de golpes de derecha y revés. Empieza cerca de la pared buscando continuidad y después aléjate para tener más tiempo de reacción. Puedes plantearte retos como 20 golpes seguidos sin fallar solo de derecha, luego de revés, y luego alternando.

Otra opción es usar conos o las líneas del suelo para trabajar el juego de pies. Diseña recorridos simples donde tengas que desplazarte adelante, atrás y lateralmente, simulando lo que harías en un punto real. Incluso sin raqueta puedes trabajar el split step y arrancadas cortas para mejorar tu reactividad.

También puedes entrenar el saque en solitario. Lleva un cubo de pelotas a la pista, elige un objetivo sencillo como el centro del cuadro de saque, y repite el gesto concentrándote en un lanzamiento consistente. Anotar cuántos saques buenos haces de cada 10 intentos es una forma sencilla de medir tu progreso. Con algo de creatividad, los días sin compañero se convierten en una oportunidad para pulir detalles que en clases colectivas se trabajan menos.

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